Qué ver en 4 días en Ciudad de México

Acompañame en este recorrido full time para ver una de las civilizaciones más importantes de América.

Aterricé un jueves a las 6:30 de la mañana en el DF y me dirigí hacia el casco histórico.

Desde el Aeropuerto recomiendo Uber, el servicio funciona muy bien en la ciudad y vale aproximadamente 150 pesos mexicanos.

 

Primer día: Zócalo

Arranqué cerca de las 9 de la mañana. En mayo el clima primaveral es fresco a primera hora, pero la temperatura sube rápidamente.

Hay que recordar que es un valle entre montañas, por lo que en mi mochila llevé siempre un abrigo.

Además, por la altura, 2250 metros, es importante hidratarse de manera regular, y siempre agua mineral.

Comienza la caminata desde el punto 0 de la ciudad, llamado Zócalo. Esta gran Plaza de cemento alberga a los principales edificios históricos.

La primera parada es la Catedral Metropolitana, construida poco después de la conquista.

En su interior, se encuentra la imagen de un Cristo que tiene una particularidad: es negro.

Cuenta la leyenda, que, en la época de la colonia, había un hombre rico y querido por la comuna, llamado Fermín.

Habitaba también el poblado Ismael, conocido por su envidia. Era tan evidente hacia Fermín, que un buen día, le obsequió un pastel envenenado.

Confiado en las intenciones de su vecino, el buen hombre ingiere el pastel, sin llegar a sentir los síntomas.

La fe de Fermín era tan grande, que, a la mañana siguiente, fue a rezar como todos los días a la Catedral, besándole los pies al Cristo.

Se dice que el Cristo absorbió todo el veneno salvándole la vida a este hombre y de ahí, su color negro.

Algo de Historia

Sigo la recorrida hacia el Palacio Nacional ubicado en el extremo derecho de la Catedral, mirando ésta de frente.

La entrada es gratuita, se pueden dejar los bolsos en la entrada y las fotos se toman sin flash.

En el recinto que data de la época española, se encuentra la reconstrucción de los momentos más importantes de la independencia mexicana.

Y un imperdible para empezar de lleno en los personajes significativos de este país, son los murales pintados por Diego Rivera que se encuentran en la planta baja y primer piso.

A pocos metros del Palacio, se encuentra el Templo Mayor.

Es un sitio arqueológico donde se pueden observar a cielo abierto, restos de construcciones aztecas.

Momento de reponer energías. En el Zócalo, muchos restaurantes tienen terrazas con vistas muy bonitas.

Detrás del Templo Mayor se encuentra la Librería Porrúa que para los amantes de los libros como yo, es una visita obligada.

Y, además, tiene un restaurante en el segundo piso con una terraza desde donde se puede observar el Templo y alrededores.

Luego de comenzar con la dieta local, la calle Madero es el siguiente punto en mi recorrido.

Esta peatonal comienza en uno de los extremos del Zócalo y se extiende hasta la Torre latinoamericana.

La Torre, siguiente parada, tiene uno de los miradores más importantes de la ciudad, son 42 pisos y el avistaje comienza en el 37.

La entrada cuesta 120 pesos y es válida durante todo el día hasta las diez de la noche.

Tiene un restaurante en el piso 41, llamado Miralto, que ofrece platos tradicionales de la cocina mexicana e internacionales.

La frutilla del postre de este lugar, es sin duda, la terraza del último piso. Una postal única.

Finalizada mi recorrida a este mirador, me dirijo al Museo de Bellas Artes ubicado en diagonal a la Torre.

El horario es de 10 a 18 hs, la entrada vale 70 pesos y para tomar fotos el adicional cuesta 30 pesos.

 

Segundo día: Bosque de Chapultepec y Azteca

Temprano en la mañana me dirigí al primer destino del día: el Estadio Azteca.

Esta bastante alejado del centro, pero en Uber se puede llegar muy bien.

Ofrece tours cada 40 minutos, de una duración de 1 hora y la entrada general vale 120 pesos.

Otra opción es la completa de 160 pesos que incluye el banco visitante.

De ahí, el siguiente punto en mi itinerario es el Bosque de Chapultepec.

Primer punto de interés, el Museo de Antropología. La entrada vale 75 pesos y el permiso para fotos 45 extra.

El horario es de martes a domingo de 9 a 19hs y cuenta con exposiciones por temporada.

Al salir del Museo, comienzo la caminata por el bosque hasta llegar al Lago. Basta con alzar la vista para visualizar el castillo.

El Castillo de Chapultepec alberga al Museo Nacional de Historia, y es un imperdible tanto por su belleza arquitectónica como por las obras que resguarda.

El horario es de 9 a 17hs y la entrada general vale 75 pesos.

Por una de las salidas del Bosque, ingresamos al Paseo de la Reforma. Una avenida amplia que nos conecta con un centro comercial moderno.

Altos rascacielos, la vuelta al tránsito intenso, contrastan con el silencio del Bosque. Pero si de caminar se trata, esta es la oportunidad.

Me detengo por el aroma de una tienda. Finka Kafeto ofrece un exclusivo café de Veracruz, ideal para acompañar con un pastel de chocolate.

Es que en México se dice pastel, tortas son las de jamón, como le gustaban al querido Chavo del 8.

Último rayo del sol

Cae la tarde, y el sonido de la música capta mi atención. En la peatonal Génova, se vislumbran los barriles de cerveza a la orden del día.

Sigo caminando hasta llegar a la Cantina La Federal, ubicada del otro lado del Paseo de la Reforma.

Es un local de dos pisos, donde se puede escuchar música en vivo y comer unos deliciosos platos mexicanos.

 

Tercer día: Feria y Coyoacán

Me levanto temprano y voy a la famosa Ciudadela. Es una feria artesanal muy grande ubicada a pocas cuadras del Zócalo.

Perderse entre los colores y texturas que ofrecen los productos regionales de cada puesto, lleva por lo menos dos horas.

Es conveniente llevar un presente de aquí ya que los precios son más accesibles que otros locales de la ciudad.

La ley del regateo rige como en muchos otros lugares y conviene llevar efectivo.

Me subo a un Uber y me voy directo a Casa Azul. La residencia de Frida y Diego Rivera que me espera en el pintoresco barrio de Coyoacán.

La Ciudad de México es muy grande. Las distancias entre un lugar de interés y otro son largas.

Para ingresar al Museo recomiendo comprar los tickets con anterioridad por internet. El valor por adulto es de 246 pesos.

Hay mucha demanda, por lo cual es importante hacer la compra en lo posible algunas semanas antes.

Abonando un plus de 30 pesos en el lugar se pueden tomar fotografías.

Finalizada mi visita, me dispongo a recorrer el barrio. Uno de los más antiguos de la ciudad.

Recorriendo esas callecitas llenas de colores, empedrados, nuevamente el aroma a Café me lleva a El tradicional Jarocho.

Hay varios locales a lo largo de todo Coyoacán, donde se puede pedir un vasito para llevar o comprar tu bolsa de molido.

Cae la tarde, y un pendiente en mi lista me lleva a otro punto de la city: Colonia Condesa.

Barrio residencial muy bonito, donde tendré mi anteúltima cena.

El lugar elegido es Loft, un bar moderno, donde acompañado de unas buenas Micheladas, el Taco de Arranchera es la especialidad de la casa.

La música acompaña el ambiente de luces tenues y una barra que ofrece numerosos tragos.

 

Cuarto día: Teotihuacan y Guadalupe

Sale el sol y convocada por el llamado Azteca, voy hacia el Zócalo, lugar de encuentro con el Tour a las Ruinas.

Se puede adquirir el ticket en la puerta de la Catedral, tiene un valor de 500 pesos y la excursión dura todo el día.

Al llegar al complejo, la vista de la Pirámide del Sol es impactante. Son 258 escalones para llegar a lo más alto.

Al otro lado de la calle o calzada de los Muertos, se encuentra la Pirámide de la Luna con algunos escalones menos.

La recorrida total de todas las ruinas lleva aproximadamente dos horas. Sugiero llevar protector solar y agua.

Dentro hay una pequeña feria de artesanos y si vale la pena llevarse un souvenir, mi preferencia está por la piedra Obsidiana.

Se dice que tiene un efecto vivificador, es un mineral protector contra las energías negativas.

Creencias populares si las hay, pero lo que es seguro es que este lugar tiene una vibra especial.

La vuelta a la Ciudad lleva un poco más de hora y media. Al llegar, paramos en la Basílica de Guadalupe.

La plaza donde está ubicada la Basílica, alberga también al antiguo templo construido en el siglo XVIII.

Para concluir

Regreso al casco histórico para disfrutar de las últimas horas de mi estadía.  

Una vidriera llena de colores capta mi atención: la marca Ay Guey, exhibe su colección de ropa con diseños muy locales y tonos vibrantes.

Una hermosa remera de Frida viaja conmigo de vuelta a casa. Hay sucursales en varios puntos de la ciudad.

Para finalizar la tarde, un fuerte aroma me invita a sentarme en una mesita de madera y observar con detenimiento, fotos en la pared que cuentan un historia.

Es la del Café La Parroquia, ubicado a pocos metros del zócalo. Además de disfrutar de un riquísimo expresso, me lleve un paquete de su versión clásica en granos.

Ciudad de México es un lugar para descubrir a fondo. La diversidad de sus atracciones, conectan con distintos momentos de su historia.

Las distancias por momentos largas entre un punto y otro, se contraponen con la cercanía de su gente, que hace de esta gran urbe un recorrido posible en 4 días.

Este estilo trotamundos   que elegí como modo de vida, me lleva a embarcarme en estas aventuras instantáneas, pero inolvidables.

Viajar responde a una de mis pasiones, y por eso aggiorné mi trabajo para poder disfrutarlo desde cualquier lugar.

¿Te animás a sumarte a este viaje? Si necesitás ayuda en este camino, esta experiencia puede ser para vos.

 

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