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Chicago: qué hacer en 3 días

Dejate sorprender por un recorrido gastronómico, musical al ritmo del Jazz y de altura en la ciudad de los vientos y mucha luz.

La ciudad de los vientos, como es conocida Chicago no se salva de su apodo ni en pleno verano, por lo que si tenés pensado visitarla, te recomiendo llevar un buen abrigo.

Primer día

El punto de partida, es el Millenium Park, un gran pulmón verde en medio de tantos rascacielos.

Te abstrae a medida que vas adentrándote entre sus caminos y árboles.

Lo primero que ven mis ojos es el Cloudgate o Poroto, una escultura metálica ícono de la ciudad.

Su forma y superficie logra un efecto distorsionado en la imagen, desafiando a probar diferentes fotos y divertirte un rato.

Luego de mi sesión de selfies originales, camino hacia Crown Fountain que tiene la particularidad de ser una fuente interactiva.

Dos columnas con imágenes de rostros que van cambiando y si te descuidás, te mojan.

Sin previo aviso lanzan un chorro de agua por la boca, todo aquel que se encuentra cerca, recibirá su refresco.

El sonido de la música me lleva a un gran auditorio a cielo abierto ubicado en el centro del parque.

En el Jay Pritzker Pavilion había un concierto de música clásica.

Podes chequear el programa ingresando a milleniumpark.com para disfrutar de un espectáculo en la tarde/noche chicadense.

Ya habían sonado las 12 campanadas del medio día y mi cuerpo exigía reposición de energías. 

Muy cerca del parque, un restaurante de origen inglés sacó las papas del fuego en la calurosa tarde de verano que se iba perfilando.

Elephant & Castle es una cadena presente en todo Estados Unidos, con un menú apto para caminantes dispuestos a más trote. 

Nuevos desafíos 

Por la tarde llegó el momento del primer reto de altura: el mirador 360.

La propuesta es subir al piso 94 donde hay unos ventanales diseñados para los valientes.

Quien se atreva a dejarse llevar por la inclinación a 45 grados del vidrio, encontrará una de las mejores vistas del lago Michigan.

Vértigo? Eso lo dejamos para otro capítulo. 

Cae la tarde, y con ello un poco la temperatura, recordas lo del viento? 

Eso no me detiene para ir en la Cuna del Jazz a un bar que hace historia.

The Legend, el bar del icónico Budy Guy, que deleita hace más de 50 años a su público renovado.

Todas las noches se pueden disfrutar shows en vivo de diferentes músicos y la entrada vale 10 dólares. 

Recomiendo ir temprano porque para las 9pm no entra un alfiler.

Buena ubicación? Eso es para los pacientes que arrancan la ronda de cervezas a las 6.30pm.

Imperdible, como sus hamburguesas caseras.

Segundo día

El día arranca por la Magnificant Mille o Avenida Michigan con todo su esplendor para nada envidiable a la 5ta de New York.

Desde vidrieras despampanantes, torres que se pierden en lo alto, hasta cafés para una merienda apta para golosos.

Tiendas como Marshalls y Macy’s donde si queres renovar el guardarropa por unos pocos dólares conseguís prendas de primeras marcas con importantes rebajas. 

Solo hay que tomarse un tiempito para buscar en los inmensos percheros.

Pero se pueden encontrar cosas increíbles por una módica suma.

Duplico la apuesta y mi siguiente destino es el Sky Deck.

Un mirador que invita a sus visitantes a pasar por unas fotos en balcones totalmente vidriados suspendidos en el aire.

Si, una vez más, la curiosidad pudo más que el vértigo? Guárdenme esa palabra para la próxima subida.

Muy divertida experiencia, totalmente segura, y si te atreves, hasta podes pegar un salto e inmortalizar tus pies en el aire.

Para bajar la adrenalina y alimentar algo más que el espíritu, mi recomendación culinaria del día son unas ricas empanadas.

El lugar, 5411empanadas. Si sos de Argentina, son muy ricas, como en casa.

La variedad Malbec Beef supera la exigencia del paladar local.

Si no probaste esta comida nuestra, vas a encontrar un sabor muy bien logrado. 

Por la tarde emprendo mi caminata a orillas del Lago Michigan, un recorrido que amerita una buena música para acompañar.

Desde la Ohio Street Beach, Café Olivia es el punto de inicio, donde podes hacer una parada por un licuado.

Contemplar el Lago a medida que vamos avanzando, de fondo los rascacielos, es el preludio de lo que sigue.

Llegamos a Oak Street Beach, lugar ideal para poner en contacto los pies con la arena y disfrutar del atardecer.

La noche está en pañales, y es imposible perderse un musical, recomendación absoluta, el histórico Chicago Theatre.

Tercer día

Para variar la propuesta gastronómica del día, elijo hacer un Brunch y para eso, el lugar elegido es Barrio.

Recomendados: guacamole y Taco Salad. Una combinación muy energética junto a una limonada.

Como toda ciudad marítima, Chicago no es la excepción y tiene su muelle. Me dirijo al Navy Pier

El paseo incluye un centro comercial bastante amplio, además de las diferentes opciones de navegación por el Lago.

Algo característico de la ciudad, es el estilo particular de sus pizzas. Como despedida, me di una vuelta por Giordanos.

La masa alta hace que la pizza sea muy prometedora y el sabor de su queso, un complemento justo.

Recorrer la tercer ciudad de Estados Unidos, es parte de mi propósito de descubrir nuevos rumbos y contar nuevas historias.

Fueron muchas vueltas al sol las que tuve que dar para emprender este viaje para cumplir mis sueños.

Y el aprendizaje en cada paso me hizo reafirmar mi lugar como trotamundos sobre todo, por la curiosidad de saber.

Si tenes esa curiosidad a flor de piel, querés ir un paso más allá, puedo acompañarte en este camino.

Si conociste Chicago o te interesa hacerlo, aguardo tus comentarios! y si te gustó esta experiencia, comparti el post con quien creas que puede aprovecharlo.

Muchas gracias!

 

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